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Los vertidos de los residuos se realizaron en su momento directamente sobre el terreno natural, sin ningún tipo de acondicionamiento previo y sin otro control que el pesaje de los mismos. No existían dispositivos para la captación y control de los lixiviados, ni instalaciones para la captación de biogás producidos por la descomposición de los residuos.
Para la realización de los vertidos se utilizaron, en líneas generales, las zonas medias de las vaguadas existentes, posiblemente por las facilidades que proporcionaban en la realización de los vertidos y por el mayor volumen que en las mismas se conseguían para el depósito de los residuos.
La capa de cobertura de los residuos era muy irregular.
Existían zonas sin ninguna cobertura y otras sobre las que se podían
encontrar rellenos de hasta treinta metros de espesor, que han sido posiblemente
los vertidos de excavaciones de zonas cercanas.