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El Ayuntamiento de Madrid sacó a concurso en 1967 la concesión de un vertedero en las afueras de la capital, para almacenar las ya enormes cantidades de basura que generaba la Villa y Corte. Así, la parcela cuya limpieza ahora se ha acometido se convirtió en el principal vertedero de basuras de Madrid y permaneció en uso hasta el año 1978, con tres etapas:
Según los estudios técnicos y ambientales
que se realizaron para la redacción del Proyecto de Recuperación
del Antiguo Vertedero de Madrid, los residuos allí almacenados eran
prácticamente inertes, dado el tiempo transcurrido desde su depósito,
a pesar de haber sido en su día, probablemente, uno de los vertederos
sin tratar más grandes de Europa.
Y es que mantuvo durante una década un alto nivel de
vertido realizado de una forma caótica, rellenando vaguadas y sin que
se programara ningún tratamiento para la separación y aislamiento
de los residuos sobre el terreno. Por eso, uno de los problemas iniciales
con que se encontraron los redactores del proyecto fue el descubrimiento de
sus límites exactos, ya que el vertedero no se apreciaba a simple vista
y la superficie había quedado cubierta por vegetación. Hubo
que acometer un trabajo de investigación y un estudio largo pero totalmente
necesario para poder conocer con exactitud cuál era el estado del vertedero
y la situación exacta de los terrenos contaminados.
En 1998, el Ayuntamiento de Rivas se empieza a mover para dar una solución
a ese peligro latente en el que siempre se convierten los residuos almacenados.
Este vertedero ha estado durante años contaminando las aguas subterráneas,
a lo que hay que sumar el impacto medioambiental que ha provocado en una zona
especialmente rica en fauna y flora, y próxima al Parque Regional del
Sureste,
Se comenzaron a barajar todas las posibilidades de tratamiento. La primera, planteada por la Comunidad de Madrid, consistía en el cubrimiento e impermeabilización de las manchas de basura actuales y la captación de los gases aprovechables. Este es precisamente el modelo que va a seguir la recuperación del antiguo vertedero de Valdemingómez, Se trata de una medida más barata y rápida pero que obliga a establecer un plan de vigilancia y seguimiento que duraría treinta años.
En el caso del vertedero de Rivas, y según iban llegando
los informes de empresas especializadas, los responsables municipales se dan
cuenta de que es posible ir un poco más allá. Entonces se valoró
la posibilidad de dar una solución a la contaminación que no
consistiera, simplemente, en ‘barrerla debajo de la alfombra’. El
contenido del antiguo basurero se sellaría en una celda aislada con
varias capas de resistentes láminas impermeabilizantes y con una cubierta
de un metro y medio de grosor que cumple con las más recientes y estrictas
normas de seguridad de la Unión Europea. Se trataba de un modelo de
actuación que perseguía la recuperación de las topografías
originales y la liberación de ese espacio para el uso público.
Formas imaginativas de encontrar la financiación
El Ayuntamiento sabía que estaba acometiendo un proyecto extremadamente caro. El coste estimado de toda la operación se situaba en una cantidad que superaba los 42 millones de euros, casi 7.000 millones de las antiguas pesetas. Por eso, entre el Ayuntamiento, los promotores de viviendas y los propietarios del suelo se llegó a acuerdos que permitían financiar un proyecto que suponía una mejora de la ciudad y la recuperación para el uso público de una amplia parcela degradada. Estos acuerdos se plasmaron en un convenio que ha ejecutado el Plan General de Ordenación Urbana.
Las diferentes dotaciones presupuestarias para la recuperación
del antiguo vertedero proceden de las plusvalías urbanísticas
generadas. Según el convenio firmado, una parte de éstas se
destinaban a la financiación del proyecto. También se tuvo en
cuenta la posibilidad de encontrar financiación en subvenciones procedentes
de la Administración estatal, de la Comunidad de Madrid y de la Unión
Europea, gracias a que este terreno se encuentra incluido en el catálogo
del Plan Nacional de Suelos Contaminados.
Recuperamos para uso público los suelos
contaminados
Con el tratamiento del antiguo vertedero de Madrid se descontamina una zona que estaba absolutamente degradada y se recupera para el uso público.
El 60% del monto total de inversión del proyecto se ha destinado a la recuperación de la zona y a su adaptación a un uso diferente: se convertirá este espacio en un área de centralidad del municipio y de transición entre la zona urbana y el Parque Regional. Apoyándose en el relieve natural del terreno recuperado, se ubicará el graderío de un gran auditorio al aire libre, junto a una serie de equipamientos auxiliares como aparcamientos, instalaciones deportivas y de ocio. Además, se crearán zonas de láminas de agua, cascadas y un extenso parque.
La función de este espacio público será
la de albergar conciertos y eventos artísticos que conviertan a este
lugar en un foco de interés cultural dentro del municipio. Adicionalmente,
el lugar dará cabida a un gran recinto ferial permanente en el que,
entre otras cosas, se celebrarán las Fiestas de localidad. También
se ha emprendido una tarea de recuperación forestal y repoblación
con especies autóctonas, para conseguir un gran bosque en la zona superior
que servirá como barrera acústica natural, con el fin de amortiguar
el impacto que la proximidad de la zona urbana pudiera provocar en el Parque
Regional del Manzanares.